La jornada comenzó con una competencia de barriletes, organizada y guiada por la profesora de Plástica, en la que participaron niños, jóvenes y adultos. No se trató únicamente de volar cometas, sino de un verdadero desfile de sueños que tomaron forma gracias a la dedicación, el entusiasmo y el trabajo colaborativo. Cada barrilete, confeccionado con papel, hilo y mucha imaginación, llevó al cielo un mensaje de libertad, esperanza y celebración compartida.
Mientras los barriletes surcaban el aire, en el predio se vivía un ambiente familiar: rondas de mate que pasaban de mano en mano, conversaciones que fluían sin prisa, juegos que despertaban carcajadas y bailes que llenaban de movimiento y color el encuentro.
La propuesta también incluyó una visita a los Museos del Ferrocarril Histórico y de Estancias, espacios que resguardan gran parte de la identidad cultural de Mercedes. Allí, los participantes recorrieron andenes cargados de historias, pasillos donde aún parece escucharse el eco de tiempos pasados y objetos que narran la vida de generaciones enteras.
Este día especial dejó en claro que la felicidad y el aprendizaje pueden encontrarse en gestos simples: un barrilete que vuela alto, una mano que sostiene a otra, un recuerdo compartido que permanecerá vivo en la memoria.
Desde la Dirección de Educación para Jóvenes y Adultos se resaltó el valor de este tipo de actividades, que no solo celebran fechas significativas, sino que también integran a las familias en la vida escolar, promueven la creatividad y fortalecen la comunidad educativa. “Son experiencias que dejan huella y que forman parte de una educación inclusiva, humana y comprometida con las personas en todas sus etapas de vida”, señalaron desde la institución.
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