Docentes y estudiantes trabajaron desde el campo de contenido de Educación Física, integrando saberes de otras áreas, con el objetivo de reflexionar sobre la salud integral y conocer espacios de esparcimiento saludable. En este enfoque, los Esteros del Iberá se convirtieron en escenario privilegiado para promover el movimiento corporal, el vínculo con la naturaleza y la construcción de ciudadanía ambiental.
La caminata, entendida como una actividad física accesible, simple y eficaz, fue central en la propuesta. Se destacó su impacto positivo en el bienestar emocional, ya que múltiples estudios avalan su efecto en la reducción del estrés, la ansiedad y los síntomas depresivos. Caminar estimula la liberación de endorfinas, fomenta la introspección y permite conectarse con el entorno desde una mirada más serena y consciente.
Desde el ámbito educativo, esta práctica contribuye al desarrollo de hábitos saludables, refuerza el cuidado del cuerpo y fortalece los lazos sociales. Al realizarse en grupo, las caminatas también promueven el sentido de pertenencia y el trabajo colectivo, aspectos fundamentales en los procesos formativos de jóvenes y adultos.
La visita a la Casa Iberá permitió profundizar el conocimiento sobre los portales de acceso al parque, los servicios turísticos, las leyes de protección ambiental, la flora, fauna y la historia de los pueblos cercanos. Además, se trabajó en la formación de estudiantes como promotores del cuidado del medioambiente, fomentando un rol activo y responsable en sus comunidades.
La comunidad educativa agradeció especialmente a la promotora Zulema Santander, de la Casa Iberá, por su compromiso en la transmisión de saberes sobre este ecosistema emblemático de Corrientes y por recibir con generosidad a los grupos escolares.
Con iniciativas como esta, la EPJA reafirma su apuesta por una educación transformadora, inclusiva y profundamente vinculada con el territorio, la salud integral y el desarrollo sostenible.
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